Lamentamos profundamente tener que informar de un nuevo acto de vandalismo en uno de nuestros tesoros más queridos: la Iglesia de Belén.
Las pintadas aparecidas en sus muros no son arte ni una travesura; son un ataque directo contra nuestra historia, nuestra cultura y el respeto que nos debemos como vecinos. Limpiar estos daños supone un coste que pagamos entre todos y un deterioro irreparable para un símbolo de nuestro municipio.
Desde el Ayuntamiento pedimos la colaboración ciudadana:
Carrión de los Condes merece respeto. Nuestra herencia es nuestro futuro.

Deja tu comentario